La Cheya o Cotito
En sus últimos años siguió recorriendo las calles de Nacimiento con su carrito de feria, vendiendo algunos cacharritos de greda, siempre con una sonrisa amable y una palabra justa para quien se cruzara en su camino. Hoy, a sus 92 años, descansa en el Hogar de la parroquia de Nacimiento, llevando consigo una vida marcada por el trabajo, el esfuerzo y la dignidad. Porque mujeres como la Cheya construyeron la memoria cotidiana de nuestro pueblo.
Mi pueblo en retratos. Fotografía y Relato: JUAN CARLOS MANSILLA