Gaston Cisternas Ramirez
Pero lo que más lo distingue es su gesto desinteresado: cuando ve niños sin monedas… o algún vecino que no puede pagar, él simplemente regala palomitas. Sin ruido, sin anuncios, solo por cariño a su gente. Un vecino gentil, trabajador y de corazón grande. De esos que hacen comunidad de verdad… y que, si uno se descuida, hasta le arreglan el jardín y le pasan una bolsita de palomitas “por si acaso”.
Relato y Fotografía: JUAN CARLOS MANSILLA.